El buen diseño tiene siempre una historia para contar

Marte es antes todo un “laboratorio de ideas”, un taller de conceptos que toman la forma y la sustancia de la utilidad. Amamos el diseño, palabra sobre utilizada y misteriosa, pero lo amamos aún más cuando transmite funcionalidad. No creamos solo formas si no que contenidos éticos, verdaderos, basados en la alta calidad de los materiales, al impecable proceso de producción y al respeto del ambiente. Todos nuestros productos nacen de la exigencia de buscar lo bueno que hay en las cosas.

Útil no es solo lo que hace bien al cuerpo, también es todo lo que alimenta el espíritu. Nuestra filosofía pasa a través del concepto de “hacer bien un producto” y también de “comunicar a través de un producto”. El artefacto y su forma son la consecuencia del alma que hay en las cosas mismas. Un buen producto quiere ante todo comunicar, entrar en relación con su entorno.

Los volúmenes viven el objeto en sus formas arquetípicas y éstas se hacen interesantes en el momento en el que entran en relación con otras formas al su rededor, del ambiente. El producto, por lo tanto, nunca se separa de su percepción y el equilibrio entre el objeto y su proyección, es la síntesis entre el lleno y el vacío, entre lo dicho y el no desvelado.

comprender el objeto en su relación entre el lugar en el que se encuentra y el no lugar de la conciencia de quien lo utiliza, crea una misteriosa belleza cinética que hace de conductor entre el mundo del haber y del ser. Bajo este concepto, nosotros de Marte amamos pensar que los materiales sirven al proyecto como el color sirve al objeto.

Por eso amamos las formas arquetípicas y los colores sencillos: lo que es importante para nosotros es la esencia de la utilidad.